Solo el 1% de las pymes españolas logró evitar consecuencias tras un ciberataque

Los datos son contundentes y preocupantes: según el Informe de Ciberpreparación de Hiscox 2025, publicado esta semana, únicamente el 1% de las pequeñas y medianas empresas españolas afectadas por un ciberataque en los últimos doce meses consiguió evitar cualquier tipo de consecuencia. El resto sufrió pérdidas económicas, interrupciones operativas o daños a su reputación.

Un panorama cada vez más exigente para las pymes

Las pymes españolas se enfrentan hoy a un entorno digital más hostil que nunca. Los ciberataques no solo han aumentado en frecuencia, sino que su impacto sobre la actividad y la estabilidad financiera de las empresas es cada vez mayor.

Entre las consecuencias más habituales tras un ataque, el fraude por desvío de pagos sigue siendo la más frecuente, afectando al 53% de las empresas españolas. A esto se suma la fuga de datos confidenciales, la paralización de sistemas y el coste —muchas veces invisible— de recuperar la confianza de clientes y proveedores.

La cadena de suministro, un vector de ataque en auge

Uno de los aspectos más destacados del informe es la creciente importancia de la cadena de suministro como vía de entrada para los ciberdelincuentes. Los atacantes ya no van siempre a por el objetivo principal: buscan el eslabón más débil, el proveedor o socio con menos protección, para desde ahí acceder a redes más amplias.

Esto significa que ninguna empresa, por pequeña que sea, puede considerarse un objetivo poco atractivo. Al contrario: las pymes con menos recursos dedicados a la seguridad son, precisamente, las más buscadas.

¿Qué pueden hacer las pymes para protegerse?

La buena noticia es que protegerse no requiere grandes inversiones ni proyectos complejos. Existen medidas de alto impacto que cualquier empresa puede activar en poco tiempo:

  • Doble factor de autenticación (2FA): Especialmente en el correo electrónico, la VPN y las cuentas con acceso a datos críticos. Si una contraseña queda expuesta, el 2FA impide el acceso.
  • Copias de seguridad verificadas: Tener una copia no es suficiente. Hay que asegurarse de que se puede restaurar. Una copia inmutable o desconectada de la red marca la diferencia ante un ransomware.
  • Control de accesos: Cada usuario debe tener acceso solo a lo que necesita para su función. Limitar los privilegios reduce enormemente el daño en caso de incidente.
  • Formación y concienciación: El error humano sigue siendo la puerta de entrada más habitual. Unos empleados bien informados son la primera línea de defensa.

Fuente: Informe de Ciberpreparación Hiscox 2025, publicado en SegurosNews el 8 de abril de 2026.